Agustín Riganelli
Motivo para el sepulcro de la familia Elizalde
c.1924
Escultura en yeso
117 x 60 x 108 cm
Colección Museo Sívori
MES_2427

Hacia mediados de la década de 1920, Riganelli era ya un artista reconocido, había
recibido varios premios y era convocado por distintos comitentes para proyectos de
mayor escala. En este contexto, la familia Elizalde, específicamente Rufino de Elizalde,
hijo, le encargó la realización de la obra para su sepulcro, en el que ya descansaban
los restos de su padre, quien había sido Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la
República Argentina durante el gobierno de Mitre.
El reconocimiento de Riganelli aumentó en 1925, cuando obtuvo el Primer Premio
Medalla de Oro del Salón Municipal por la figura tumbal en piedra, posiblemente la
relacionada con este conjunto: la figura en yeso, dos bocetos en grafito y una pequeña
escultura en madera. La imagen se utilizó como obra funeraria en el Cementerio de la
Recoleta y se cree que posteriormente se emplazó en el Cementerio de la Loma, en
Mar del Plata, para el sepulcro de Emilia Carmini de Huber.
En esta obra se ve en el trazo que dibuja el pelo, que tiene un aspecto de casco
alejándolo de la naturalidad, el rostro propone formas simplificadas y además tiene
gran presencia de la línea en el paño que sostiene, una forma simple de generar
pliegues y dobleces. El hombre presenta un rostro duro de pose clásica con el cuerpo
inclinado sobre la tumba, podría tratarse de un penitente o doliente, figuras funerarias
muy utilizadas a principios del siglo XX. Los artistas buscaban representar a los
familiares y amigos en actitud de abatimiento en las estelas funerarias y sarcófagos,
expresando el dolor por toda la eternidad.
Jimena María Echeverría